martes, 15 de enero de 2019

Reloj Monumental en Pachuca de Soto.

Siguiendo con mi sueño de conocer un lugar de cada estado de mi país. Esta vez le tocó a Pachuca de Soto. Este lugar está aproximadamente a dos horas de la capital del país. El camino es bastante desértico(buenooooo, digo eso porque los caminos de Chiapas regularmente no son así) y lo único que se ve durante todo el recorrido son magueyes. 

De las cosas que más me llamaron la atención cuando llegamos fue el viento, que se podía sentir bastante fuerte. El viento siempre me recuerda a mi tierra natal porque allí, sí que son fuertes. 



El centro de Pachuca me pareció realmente hermoso, la arquitectura de sus edificios es realmente bonita y colonial. Aunque sus calles son estrechas tienen ese encanto que te hace querer conocer la ciudad caminando. 





En el Zócalo o centro de Pachuca se encuentra está gran obra de arte: El Reloj Monumental.



¡Wooooow! ¡Es maravilloso! Por así decirlo este edificio tiene tres pisos. En la base encontramos una tienda con muchos productos artesanales de la región y una oficina de turismo; los siguientes tres pisos sólo los podrás conocer si te atreves a subir en vertical por unas maravillosas escaleras... 
¿En vertical? Sí, en vertical. Realmente cuando escuché decir a la chica: Subiremos en espacios muy estrechos con una escalera en vertical... Me imaginé todo, menos lo que viví. Cuando la chica abrió la puerta y vi la escalera; que más que escalera, son unos barrotes de metal en forma de grapas incrustadas a la pared, me quede en shock e inmediatamente dije: ¡No voy a subir! ¡No lo haré! 
Debo reconocer que la chica guía hizo una excelente labor de convencimiento conmigo, porque me atreví a subir. Ahora digo: ¡Que bueno que lo hice, me hubiese perdido de tanto!
Más bien, me hubiese perdido una de las cosas mas impresionantes de Pachuca. 

Y sí, literal es subir en vertical... Me gustó mucho está lámpara, la encontrarán al subir las escaleras hacia el primer piso. 



Aquí es donde empezamos está aventura, para llegar a este lugar subiremos primero por la escalera en vertical, esa de los barrotes en forma de grapa. La forma en que este reloj fue construido es muy impresionante. Estar allí es algo mágico, como viajar a otra dimensión u a otra época. ¿Han escuchado hablar del Big Ben? ¿Ese famoso reloj de Londres? Pues la compañía que hizo el Big Ben, hizo también éste. 














Dejamos este espacio para subir al siguiente piso y entramos a unas escaleras de metal en zigzag. En está escalera no sentí tanto miedo a pesar de que con la vibración de nuestros pies se movía mucho. 




Este Reloj por así decirlo tiene cuatro caras y al entrar a esta zona debemos tener mucho cuidado para no chocar con alguna de ellas, si llegáramos a chocar con alguna de ellas le daremos mucho trabajo a las personas que laboran en ese lugar porque tendrían que programar de nuevo el reloj y así éste pueda dar la hora correcta. 






Esta es la zona en la que sí me dio muchísimo miedo, mucho más de cuando subí las escaleras en vertical. Para llegar hasta acá tenemos que pasar por una escalera inclinada de madera. Debo decir que cuando llegué hasta aquí tuve que controlar mucho mi organismo porque me estaban dando unas nauseas espantosas y el corazón me latía a mil por hora(sé que es una exageración lo del mil por hora, pero en serio latía muy fuerte).




Llegar hasta aquí fue todo un logro para mí, una experiencia muy buena... Ahora digo:¡Qué bueno que me atreví a subir! 
Estas campanas suenan a cada cuarto de hora y cada campana tiene una nota musical. El área de este lugar está hecha de cobre. Y la vista desde allá de toda la ciudad es única y maravillosa. 






Son las fotos que tomé ese día y las que más me gustaron de la ciudad. Un detalle curioso de esta ciudad es que fue construida desde arriba(o sea las montañas) hacia abajo(las calles). 
Cuando vengan a Pachuca les super recomiendo que visiten el Reloj Monumental y puedan subir para vivir esta experiencia. 











Subir es todo un reto y bajar, lo es aún más. Estábamos bajando y llegamos a la penúltima escalera; esa, la vertical. La chica guía preguntó: ¿Quién tiene más miedo? Inmediatamente dije: ¡Yo! 
Entonces ella me dijo, ¡No tengas miedo! Voy a bajar yo primero y después vienes tú, cualquier cosa, estoy atrás de ti y no pasará nada. Y así fue. Mientras bajaba, ella colocaba mi talón en uno de los barrotes para así darme seguridad al colocar el talón de mi otro pie y así uno a uno llegamos otra vez a donde iniciamos. 


La Botica del té.

Con está entrada doy inicio al Tour por las cafeterías/teterías que visité este inicio de año en el Distrito Federal. 
Empezamos el Tour con la Botica del té. 




De todos los lugares que visité, éste sin duda es mi favorito. Es un lugar que se encuentra muy cerca del barrio chino y en el primer piso del Mercado Independencia. Es un lugar pequeño pero bastante acogedor y ¡ni que decir de la variedad de tés!





Este lugar maneja tres líneas de infusiones:
  • Cuerpo: Herbolaria Mexicana. Es uno de los patrimonios más importantes de la cultura de los pueblos ancestrales ya que tenemos una riqueza taxonómica de plantas medicinales y ocupamos el segundo lugar a nivel mundial, después de China con cuatro mil quinientas especies. 
  • Mente: Tisanas Frutales. Las tisanas frutales son las infusiones que se obtienen de las frutas deshidratadas, a veces se suele mezclar con hierbas y es por eso que existen las tisanas herbales y frutales. 
  • Espíritu: Té. El té es la infusión que resulta de las variantes de la planta del té: Camelia Sinensis.  



Ese día estaba un poco mal de la garganta y me pedí una infusión que se llama:  Defensa Gripal. Lleva; Gordolobo, naranjo, bugambilia, eucalipto, alga marina, mil en rama, cirian, guayacol, pericón y menta. 
Su aroma me encantó, además que me ayudó muchísimo con las molestias que tenía. 
También pedí un panquecito de matcha, que recomiendo mucho que lo prueben. Otra de las cosas que me gustaron mucho y que amé demasiado fue la vajilla; está inspirada en el cuento de Alicia en el país de las Maravillas. ¡Hermosa vajilla!



La dirección exacta de este lugar es: Av. Independencia. 40. Colonia Centro. Ciudad de México. Este lugar acepta tarjetas de crédito y débito, tiene terraza, acepta mascotas y tiene Wi-Fi gratis. 

martes, 25 de diciembre de 2018

Libros que leí en el 2018.






1.- Alimenta tu cerebro.
Un libro que me ayudó a confirmar esas cosas que ya sabía y que muy poco puse en practica en mi vida. Esa frase tan trillada de "Somos lo que comemos y no desechamos" es tan real; de allí la importancia de cuidar nuestra flora intestinal y darle la importancia que realmente merece. Si estás interesado en cuidar tu salud o cambiar tus hábitos alimenticios  definitivamente es un libro  que tienes que leer, si no lo has leído.


2.- Cuando nada te basta
Este libro lo comencé a leer por una recomendación de una chica que escribe en un blog. Un titulo a mi parecer: Tentador y controversial. Cuando nada te basta es la respuesta a esas interrogantes que muchas veces nos hacemos en la vida y de las cuales no encontramos la solución. Al final nos debe bastar que hallamos vivido la vida al máximo y disfrutado de cada instante; la vida no tiene castigos ni recompensas, todo son consecuencias de nuestras acciones y nuestras decisiones. Así que lo mejor es vivir la vida de acuerdo a esa premisa. 


3.- Kokoro, una mexicana en Japón
Para los que siguen el blog sabrán que en Septiembre de este año fui de nuevo a mi querido Japón; no saben cuánto me hubiese gustado encontrar este libro antes y haberlo leído. Si son mexicanos y aman tanto Japón y a los japoneses y su cultura, recomiendo ampliamente que lo lean. Cada concepto explicado es bellisimo, realmente una joya para este siglo. 


4.- El Dios que no me enseñaron
Siempre escuché que Dios es malo y que castiga a los que se portan mal. Entonces un día dije: Si Dios existe, tiene que mostrarme que existe y que está conmigo en la vida real, aquí en la tierra. Por experiencia propia sé que Dios existe, que es real y que realmente está interesado en mis asuntos. Este libro me gustó mucho ya que nos muestra esa "otra cara de Dios"; más bien pienso que esa es la única cara que realmente deberíamos conocer, pero buenooooo... ¡Tienen que leerlo!





5.- El crisantemo y la espada
Este libro también lo leí después del viaje a Japón. A mi regreso tenía muchas dudas de las cosas y situaciones que había visto y me ayudó mucho para aclarar y mostrarme esas cosas y detalles que no sabía. Es un libro precioso. El dibujo en la portada es simplemente genial. Libro recomendado para quienes estén interesados en saber más de la cultura japonesa y de la forma de pensar y actuar de los japoneses. 


6.- #Ellos Hablan
Lydia Cacho es de mis periodistas y escritoras favoritas de México. Me encanta lo que hace y cómo lo hace. Cada libro de ella y cada discurso en que la he visto hablar ha llegado a tocar las fibras más profundas de mi ser. 
Este libro es como un parteaguas en toda la historia del ser humano como persona unitaria y sobre todo socialmente hablando. Es a la vez un grito y a la vez una explicación de por qué muchos varones son como son; pienso que más que juzgar la actitud machista de un varón, es necesario ver un poco más allá e ir a las causas reales. Es un llamado también para hacer un cambio en la manera en cómo somos educados; no sólo los varones, sino también nosotras. Vale la pena leerlo y hacer cambios desde nuestras trincheras. 


7.- Las cárceles que elegimos
No había leído nunca a esta autora, este libro me ha fascinado. Todo lo que puedo decir de la lectura se resume en esto: No puedes tener el coraje para enfrentar el presente(y mucho menos pensar en el futuro), si no hemos entendido lo que hicimos mal en el pasado. 
Muchas veces lo más importante de la vida es desaprender para volver a aprender. Sobre todo: Aprendamos a vivir.




8.- Fractura
¡Woooow! Realmente creo que aprendí en este libro mucho más, de lo que vi en documentales y revistas acerca del desastre de la radiación en Fukushima. Ahora entiendo porque muchas personas decían que era "un error imperdonable". ¡Es increíble todo en verdad! La narración de los hechos es simplemente preciosa y hasta cierto punto conmovedora y a la vez grotesca. Mientras leía me daba la impresión de que todo era una ironía. Pero que más da: ¡La vida es una ironía! 


9.- Persona Normal
¡Yeiiiii! Siiiiii, por fin pude terminar de leer este libro. Lo había empezado el año pasado pero no logré concluirlo, así que este año fue de los primeros libros que leí. Benito Taibo es otro de mis escritores favoritos. Este libro es justo eso: Un viaje. Un viaje de la vida, para ser todo, menos una persona normal. 


10.- Después del terremoto
Haruki Murakami nos lleva de la mano con  historias maravillosas para conocer el desastre del terremoto en Kobe. Son las crisis que nos muestran lo que somos, cual es nuestro carácter y de qué estamos hechos. 



11.- El hombre en busca de sentido
Este libro fue la recomendación de un amigo, me dijo: Es un libro que definitivamente tienes que leer, todos algún día lo tienen que leer. Y me fui por eso. Tal como el autor lo dice: No nos contara los horrores del Holocausto. Y es cierto, no nos cuenta eso. Es como un viaje introspectivo para entendernos como seres humanos; es un viaje en el que debemos aprender(o por lo menos deberíamos de intentar aprender) que si estamos en esta tierra es porque tenemos un propósito que cumplir y por lo tanto debemos de vivir la vida con gozo y alegría pese todas las circunstancias que nos rodeen y que nos toquen. 




*Pensé en hacer este post justo en Noviembre, de allí que las fotos editadas de las portadas lleven esa fecha.


lunes, 19 de noviembre de 2018

Aceite esencial de Patchouli.



Hoy les voy a contar acerca de esta maravilla: Aceite esencial de Patchouli.



Decidí comprarlo porque en uno de los post del Instagram de la herbolaria Pacalli decía que era un aceite  que ayudaba a disminuir pequeñas cicatrices en la piel, sobre todo en el rostro. 
Ya que vivo lejos del DF, le pedí a una amiga que venía de visita a mi ciudad que me lo trajera; y fue así como llegó hasta mis manos. 
Lo curioso fue que un día antes que viniera y nos viéramos me mandó un mensaje que decía: Busqué en Internet y dice que es un afrodisíaco... Amm, ahora lo entiendo todo... (Risas mil después de la conversación). 
No conocía mucho acerca de este aceite esencial, era de las primeras veces que escuchaba acerca de él, ahora que lo he probado unas semanas y veo sus maravillas me puse a investigar sobre sus beneficios y ahora les voy a contar un poco acerca de todo lo que encontré; sobre todo, porque no es sólo un afrodisíaco... 😅😅😅😅

Este aceite es originario del Sureste de Asia. Ahora se cultiva en China, Malasia, India, Filipinas e Indonesia. Una de las características que llaman la atención de este aceite esencial es que mejora con la edad; es decir, no pierde sus propiedades con el paso del tiempo a diferencia de los demás que sí lo hacen. 
En épocas muy antiguas llegó a ser muy valioso ya que los comerciantes lo intercambiaban con libras de oro. 
Actualmente se usa mucho en la medicina asiática tradicional, especialmente en los países de China, Malasia y Japón. Sus principales usos/beneficios son los siguientes: 


  • Se usa mucho para tratar los problemas de la piel como la dermatitis, el eczema y el acné; ya que tiene un efecto antiséptico, ayuda mucho en la destrucción de los gérmenes y estimula la  regeneración de los tejidos. 
  • Facilita la cicatrización de las heridas. 
  • Por su acción sedante, también es muy usado para tratar problemas del sistema nervioso. Resulta bastante útil en los trastornos de ansiedad, la depresión y la psicosis. 
  • Tiene una acción tónica sobre los intestinos, el estomago y el hígado, que ayuda a estimularlos y fortificarlos; es decir, restablece su funcionamiento y así se puede recuperar la energía del organismo en general (Si se toma por vía oral, recomiendo que busquen a un profesional en esta rama para saber exactamente la dosis).
  • Es un estimulante de las hormonas sexuales que ayudan a aumentar el deseo sexual. 
  • Ayuda a reforzar el sistema inmunológico. 

Originalmente lo compré para tratar algunas marcas pequeñas que tengo de acné y ya que estamos en la temporada invernal los estoy usando también en un difusor para evitar la congestión nasal. 
Aun es demasiado pronto para decir cuales son los resultados en mi rostro, pero por ahora puedo decir que la sensación que deja en mi piel es muy agradable; además que su aroma ¡Me encanta! No he tenido congestiones y de paso me está ayudando un montón para descansar mejor y evitar la ansiedad. 


martes, 2 de octubre de 2018

Omotenashi (おもてなし)...



El significado de la palabra omotenashi (おもてなし), va mucho más allá de la “hospitalidad” de los japoneses de la que muchas veces se habla y que es un referente de la cultura japonesa. 

Si bien es cierto que su significado literal es: Hospitalidad, ésta palabra incluye muchos otros aspectos que tienen que ver con la atención y sinceridad de parte de las personas involucradas. Omotenashi (おもてなし) es un acto sincero del corazón. Es también un acto desinteresado, cuyo principal objetivo es el bienestar de la otra persona. En su sentido más profundo (y por la experiencia que he tenido), es la capacidad de participación afectiva (y porque no decirlo: psicológica y cognitivamente) de sentir y percibir lo que la otra persona sentiría si estuviera en una situación similar. 

Omotenashi (おもてなし) no es un acto forzado. Tampoco es pedir “favores” a otro para que haga o busque algo que tú quieres. No es el “tengo que” o el “un favor con otro favor se paga”. No es nada de eso en lo absoluto. 

Durante el viaje a Japón del pasado mes de Septiembre, tuve muchas experiencias gratas respecto al significado y concepto de esta palabra. Una de ellas es la experiencia que compartí en la entrada: El Sr. Japonés que me ayudó en la estación de Kioto, pero existieron muchas más. A continuación voy a relatar tres de ellas: 



1.- Estábamos caminando con mi amiga de Kyoto por la calle de Ninenzaka. Ya había comprado algunas cosas durante el recorrido e iba cargando bastantes bolsas pequeñas; mientras íbamos caminando vi una tienda que vendía productos de Ume. Le dije a ella que quería mirar y probar al fin, Ume. Entramos a la tienda, probamos algunos tipos de Ume y cuando finalmente me decidí por la que quería e iba a pagar, la Srita., que atendía el local en ese momento me dijo que le diera todas las pequeñas bolsas que traía en la mano. Ella las tomó y minutos después en una bolsa lo suficientemente grande, me entregó lo que había comprado junto con las bolsas pequeñas. Le di las gracias y cuando tomé la bolsa, vi que todo estaba cuidadosamente ordenado. ¡¡Awwww!! Eso es Omotenashi (おもてなし). 

Esta fue la bolsa que me dieron en la tienda. 




2.- Era el primer día que estaba en Japón y me dirigía en el Shinkansen a Kyoto. Podía ver el nombre de todas las estaciones en la pantalla, después de aproximadamente cuatro horas finalmente puede ver y escuchar: Kyoto. Estábamos a escasos minutos de la estación y cuando el Shinkansen se detuvo, tomé la maleta y camine hacia el pasillo para hacer la fila y salir por la puerta. Fue allí cuando vi a una pareja de japoneses de mediana edad, ellos habían estado sentados tres filas delante de mi asiento, así que por lógica les correspondía a ellos pasar primero para salir por la puerta. Espere a que ellos salieran por el pasillo, pero no lo hicieron; alce un poco más la vista y cuando los miré, me sonrieron, dijeron algo en japonés (frase que me aprendí de memoria) y me hicieron una señal de: Pase usted primero. Pasé y cuando estábamos en los andenes me despedí diciendo: Arigatō. Horas después busque el significado de las palabras que me habían dicho y entonces supe: ¡Bienvenida a Kyoto! Sí, eso también es: Omotenashi (おもてなし). 




3.- Durante la estancia en Gunma, Maebashi. Mi amiga grabó vídeos para que tuviera recuerdos de mi estancia allá. Ahora que estoy de vuelta en México me ha enviado el último de ellos. Eso también es: Omotenashi (おもてなし). 



Y bueno… en general este viaje estuvo lleno de tantas experiencias que enriquecieron mi vida a través de este concepto: Omotenashi (おもてなし). 

¡Deseo de corazón que cuando visiten Japón puedan experimentar ese tipo de detalles! ¡Gracias Japón por tanto!




Mi experiencia con el Nattō...




En la entrada de ayer les compartí el relato de mi amiga María Higa y una de sus experiencias con el Nattō, ahora es mi turno y les contaré cómo empezó mi fascinación (ahora) con este peculiar platillo. 

Creo que el Nattō y yo estábamos destinados a encontrarnos… jajajajajajaja 

Desde que era niña y hasta aproximadamente los veinte años, recuerdo que siempre había tenido problemas con mi piel, mi estómago y mi colon. Los problemas en la piel digamos que eran soportables, pero los detallitos con el estómago y el colon realmente llegaron a ser insoportables. Lo peor sucedió cuando un día por comer un alimento que estaba casi echado a perder, cogí una bacteria super terrible. Allí empezó el verdadero viacrucis. Fui de un Dr., a otro y nada. Cajas y cajas de antibióticos y otros medicamentos que lo único que hacían era agravar el problema. 

Fue en ese ir y venir que un día alguien me recomendó la clínica de un Dr., que tenía su consultorio en otra ciudad que quedaba aproximadamente a dos horas de la mía. La persona que me lo recomendó me aseguró que si seguía el tratamiento al pie de la letra, iba a notar los cambios aproximadamente a los seis meses de mi primera consulta y con el paso del tiempo, en algunos años, me iba a olvidar de todos los malestares que había tenido por tanto tiempo. 

Era demasiado bueno para ser verdad… Aunque parecía bastante lógico porque no prometía una cura instantánea, sino que era con el transcurrir de los meses e incluso años que realmente iba a ver cambios en mi organismo. No tenía nada que perder y probablemente mucho que ganar, así que me decidí, hice la cita y fui. 

Recuerdo que era un consultorio pequeño pero muy bien iluminado. En la ventana y en el escritorio había unas flores hermosas, me llamó mucho la atención el color tan vivo de cada una de ellas, que por un momento me olvidé de la razón por la que había llegado y sentí mucha tranquilidad. La enfermera me tomó los datos correspondientes y después de algunos minutos pase al consultorio con el Dr. 

Nunca voy a olvidar la impresión que me causó, cuando lo vi. Era todo lo contrario a los médicos que yo había visto. Su porte, su rostro, su complexión, su amabilidad, todo era increíble. 

Le conté mi problema. Me dijo que todo tenía una solución pero teníamos que hacer muchos cambios en mi alimentación y en la forma en que había visto la vida hasta ese momento. 

Me explicó la estrecha relación entre la mente, lo que comemos y nuestro entorno. Los tres influyen de manera increíble en nuestro organismo y pueden darnos bienestar o hacer que tengamos días y vidas horribles. Me explicó muchas cosas más y también recuerdo que me mandó a estudiar anatomía y fisiología. 

El tratamiento era bastante simple. Ahora que recuerdo ese día, me pregunto ¿Por qué todo se me hizo tan difícil en ese momento?.. 

Ya que mi microbiota intestinal estaba casi deshecha, el primer paso era recuperar el balance de ella. Pero antes de eso íbamos a empezar con una desintoxicación de todo mi organismo. 

La desintoxicación era bastante simple, por un mes: Nada de azúcar, nada de harinas blancas, nada de carnes, nada de lácteos. Arroz integral, frutas y verduras era todo lo que tenía permitido. 

Nuevamente el día de la cita llegó y el Dr., me felicito mucho por haber terminado ese mes sin los “venenos blancos y rojos” como los llama él. Me dijo que entraríamos a una nueva etapa de repoblar la microbiota y allí empezaba por así decirlo: Mi nueva vida. 

Era sencillo, sólo tenía que comer (Además del arroz integral, frutas, frutos secos y verduras): Nattō, kimchi, kéfir, miso y chucrut. 

Obviamente había escuchado hablar de todos ellos, pero sólo uno de ellos era fácil de conseguir: El chucrut. Los demás, había que buscarlos hasta la capital de mi país. Nuevamente el Dr., me explicó muy detalladamente la importancia que tenía el que consumiera estos alimentos. Tiempo después es que entendí todos sus detalles en sus explicaciones… 

Y así fue como conocí el Nattō. La verdad es que cuando lo vi en su empaque, no me gustó nada, su aspecto no era muy bueno. Cuando levante la envoltura que lo cubre casi vomito y lo tiro, pero recordé todas las palabras del Dr., y dije: Contrólate y cálmate y come poco a poco hasta que encuentres el sabor. 

Las primeras semanas fueron horribles, la verdad es que la hora del desayuno era el momento del día que menos me gustaba, porque allí en el centro de la mesa, ese Nattō me esperaba. Casi lo comía con los ojos cerrados, mil muecas de desagrado y solo me decía en mi mente: Es bueno para esto y esto y esto… así que cómelo… jajajajajajajajaja 

Pasaron los meses y ahora han pasado muchos años y puedo decir que: Mientras unos los odian y otros lo aman, a mí me encanta. El Nattō fue uno de los alimentos que literal salvó mi vida porque después de todo el tratamiento puede ver muchos cambios positivos en mi organismo.