sábado, 4 de noviembre de 2017

Día de Muertos.


Ya ha pasado una de las festividades más grandes que la mayoría (si no es que casi todos) de los mexicanos celebra: Día de Muertos. 

El Día de Muertos es una fiesta con muchos rituales que varían dependiendo de la zona en dónde uno se encuentre y que tiene muchos significados que se remontan a la antigüedad. 

Me parece sumamente interesante que en la mayoría de las culturas de muchos países este tipo de celebraciones aún se lleven a cabo. Obviamente en cada cultura, esta celebración adopta nombres diferentes, con rituales diferentes; pero siento que en algún punto todas se cruzan, o como dijera Nora (mi bloguera favorita): El origen es el mismo, pintado de diferentes colores…

O-bon en Japón, Chuseok en Corea del Sur y Día de Muertos en México; la finalidad principal de cada una de estas festividades es: “Reencontrarse con sus muertos”…

¿Hay vida más allá de la muerte? ¿Qué significa vivir? ¿Qué significado tiene morir? Los muertos, ¿realmente pueden venir a visitarnos?

Durante casi la mitad de mi vida (de lo que llevo viviendo) esas preguntas hacían ruido en mi mente y hasta cierto punto me causaban mucho miedo. Lo que había escuchado y me habían contado simplemente me causaba un terror profundo. ¿Existe el purgatorio? ¿Existe el infierno? ¿Podría existir realmente un retorno del más allá?

Sé lo que significa perder a alguien y sé el vacío que se siente. Sé las ganas inmensas que se sienten de tan sólo pensar que en cualquier momento podrás encontrarte de nuevo con esa persona. Pero morir… para luego regresar… y volverte a ir… Mmm, no sé; siempre pensé que era algo sin mucho sentido. 

Pero un día como cualquier otro, leí lo siguiente: “La muerte es un sueño. Los muertos nada saben. Su memoria es puesta en el olvido”. 

Me sorprendí mucho y seguí leyendo; allí explicaban que cuando una persona muere, no va al cielo ni al infierno. Tampoco se va al purgatorio; y por increíble que parezca, esos lugares del todo, no existen. Decía que la muerte es una cesación de la vida...

Terminé de leer todo y al final cuando reflexioné lo leído; todo se me hizo congruente. ¡Eso tenía lógica! ¡Eso tenía sentido y razón de ser! Así que desde ese día lo acepte en mi mente y corazón como una verdad. 

Yo no creo que exista vida más allá de la muerte. Ahora creo que, cuando morimos descansamos absolutamente de todo. La muerte para mí no es un viaje; es un sueño, un sueño del que algún día todos despertaremos. 

Por eso esta celebración no me gusta; pero respeto a las personas a las que sí les agrada y a las que participan de ella. Cada quien sus miedos y cada quien sus creencias. 

Prefiero celebrar la vida. Quiero vivir amando y dando mi corazón a quien lo quiera recibir, en el hoy y en el ahora. Quiero vivir mis 60 segundos al máximo, demostrando mi amor a todos los que me rodean. 

Hoy es un buen día para demostrar tu amor a las personas que amas. No esperes a “mañana” o “al rato” o “más tarde”; ese momento puede nunca llegar…



¡A vivir!

Las siguientes fotos son de altares u ofrendas en tributo a los difuntos: 

O-bon en Japón

Chuseok en Corea del Sur

Día de Muertos en México. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario