martes, 16 de enero de 2018

Mi amor por Asia.


Mi amor por Asia surgió cuando estaba en la Universidad. Recuerdo que teníamos una materia que se llamaba Pedagogía Comparada y como trabajo final independiente del examen teníamos que exponer los aspectos sociales, políticos, religiosos y sobre todo educativos de un determinado país. 
Antes de que el sorteo se hiciera para determinar sobre qué país se haría la exposición, sucedió un incidente con mi profesor y fui castigada duramente; las palabras finales de él fueron: Contigo Dinora es 0 ó 10 no habrá otra calificación para ti, o apruebas mi materia en el semestre o hasta aquí llegaste, si tu exposición no es lo suficientemente buena es el fin para ti. 
Fue terrible, muy terrible y sólo pensé: Si tan sólo hubiese mantenido la cordura y hubiese obedecido no estaría pasando esto. 
Lo más terrible siguió después, cuando se hizo el sorteo de países tocó Japón y en mi equipo cuando se sorteó que época representaríamos, a mí me tocó, la época histórica... de samuráis y en sí el pasado de Japón y sus bases para ser la potencia qué es ahora. 
No tenía idea de lo que iba a hacer en mi mente sólo estaba: 0 ó 10, todo o nada. Mis compañeras trataron de animarme y me dijeron: Vamos Dinora, qué tú puedes. ¡Sorpréndenos!
Lo pensé muchos días y llegue a la conclusión: Me pondría a leer mucho, me aprendería las cosas una por una y me haría un kimono jajajajaja (ahora me río, pero en ese tiempo fue un estrés tremendo). 
Si no les había contado; ahora se los cuento, mi madre en sus tiempos fue la mejor costurera de su región, así que ella me acompañó a la tienda y compramos la seda y Wooooow! Me hizo lo más parecido a un hermoso kimono...
De más está decir que saque 10, al final mi maestro me aplaudió y me felicitó. Me dijo que debía aprender a recibir órdenes y a obedecer. Y también me dijo que en la vida todo, absolutamente todo es así: Das todo, o das nada. No es posible ser neutral, tienes siempre que tomar una decisión.
Así surgió mi amor por Asia, sobre todo por Japón. Me enamoré de Japón; de su cultura, de su gastronomía, de sus montañas y de su gente. Después vino Corea y China y Wooooow! Decidí en ese tiempo que un día, así fuera anciana pisaría la tierra del sol naciente. 
En febrero del año pasado, pude hacer por fin realidad mi sueño (lo mejor es que no estoy anciana jajajajaja)... Por esas cosas de la vida algo me llevó a cruzar el océano y pisar al fin la tierra del país del sol naciente. Algún día les contare el suceso que me llevó a Japón(sobre todo lo haré, cuando tenga valor para decirlo). Exactamente fue el 14 de Febrero cuando tome mis boletos, mi dinero, mi mochila y sobre todo mis sueños y anhelos y dije: ¡Vámonos! ¡Es ahora! 
Ese viaje, fue el viaje que me cambio la vida por completo. No sólo fui a Japón, sino que también conocí una parte de Corea del Sur. Esa vez entendí que los sueños se cumplen... si tenemos el coraje de ir tras ellos... 

* La foto es un trozo de tela, de lo qué en mis tiempos de universitaria fue mi kimono...


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