martes, 30 de abril de 2019

07-01-2019



El beneficio del perdón menudo es mayor para el que ha sido herido...



Hoy sucedió algo que me hizo sentir super mal como ser humano. Realmente me sentí avergonzada por la mala persona que fui en ese momento.
Resulta que muy de mañana fui al mercado y estaba haciendo las compras. Terminé de comprar y me dirigía a la casa cuando de frente mío venía una compañera del trabajo. Ella fue una de las compañeras con la que tuvimos muchos roces en el mes de Noviembre cuando surgieron esos detalles que les conté en el trabajo. La vi venir y al momento de cruzarnos la ignoré vilmente. Después que crucé la calle me sentí tan mal. Todo el camino a casa me decía: Eres una pésima persona. No importa lo que ella haya hecho, se supone que tú eres diferente y ¿Por qué actuaste así? Me fui a hacer yoga e intente razonar mil veces mi comportamiento, pero la verdad es que actúe mal, muy mal. Momento después hable con Dios y le dije que me ayudará con mi corazón orgulloso. 
No pensaba publicar esto(aunque si lo escribí en mi diario), porque ¿ A quién le gustaría leer acerca de un incidente así? 
Ahora estoy en el trabajo. La verdad es que llegué antes para evitar a todos. Estaba arreglando mis cosas, preparé un té, me senté, prendí mi computadora y justo en ese momento tocan la puerta y ¡Hola! Creo que tenemos que hablar...
Hablamos. Le pedí disculpas por la ignorada de hoy en el mercado. Y bueno borrón y cuenta nueva.
Lo mejor de todo esto es que sé que Dios existe y me escucha, nos escucha a todos. Él sabía que yo no iría a pedir disculpas por mi cuenta. Obviamente me conoce mucho mejor de lo que yo me conozco a mí. Y otra vez gracias Dios, por siempre salvarme de todas las formas posibles, porque de lo acongojado que sentía mi corazón, ahora estoy super bien 😄😄😄😄.

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