martes, 28 de mayo de 2019

Puerto Progreso.



Faltaba un día para volver a casa (A Chiapas), el clima delicioso de Mérida por la mañana me invitó a salir para dar una caminata muy cerca del lugar donde me estaba quedando. Recorrí algunas calles de la ciudad de Mérida y cuando volvía vi un anuncio: Puerto Progreso, a sólo treinta minutos de la ciudad. 

¡Wooooow! ¿Treinta minutos? Super cerca. ¡Definitivamente tengo que ir! Y así sin más, en minutos, estaba alistando mis cosas para ir a Puerto Progreso. 
Y, en escasos treinta minutos, llegué a este hermoso puerto. 

El mar siempre ha llamado profundamente mi atención. Me cautiva. Me deja sin palabras. Me atrapa. Me hace reconocer mi insignificancia y sin duda alguna me hace ver que Alguien aún sostiene este maravilloso universo. 

Este puerto es precioso, se nota que estamos muy cerca del caribe mexicano: La arena ya es blanca, el tono del agua es más azul y hay cantidad de conchas. 

Les comparto un clip de vídeo del puerto:






También les comparto algunas fotos:


Buiiii, un poco de sargazo. 




Esa concha fue mi favorita.



Terminal de las combis que van al puerto. A tres cuadras del Malecón. 



“Cuando salgamos del enfrascamiento de nuestro propio ego y cuando escapemos como ardillas de la jaula que es nuestra personalidad para volver nuevamente al bosque, temblaremos de frío y de miedo. Entonces nos pasarán cosas que harán que no sepamos quiénes somos. La vida, fresca y reveladora, se nos adentrará”. – D. H. Lawrence. 










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